El poema de la semana

Huesos

Ella se mira al espejo y ve un precipicio,

tiene el vicio inconfesable de odiar su cuerpo.

Siente que su pecho va a estallar,

que sus lagrimales van a estallar,

que

todo

su

mundo

va a estallar.

Tiene un grito atrapado en la garganta que no le deja gritar,

una mirada preciosa en los ojos oculta debajo de una mentira

que le ha hecho creer esta mierda de sociedad.

Nadie la entiende.

Ella solo quiere ser una niña bonita,

mirarse y no ver un desastre hecho cuerpo.

Quiere un cuerpo de revista,

ser la artista,

la musa,

la excusa de alguien para retratarla en un lienzo.

Y entonces…

Entonces, poco a poco, se va convirtiendo en hueso,

se vende por un beso,

empieza a ser eso

que tú le obligaste a ser.

Le empiezan a fallar las fuerzas

porque piensa que ella no es una niña valiente,

porque su cabeza solo le miente.

Ella no sabe que su risa es mi música preferida,

que sus ojos son como dos soles,

y que vendería mi pecho por volver a verla como antes.

Que quiero recuperar a esa niña que regalaba abrazos,

que no era retazos de lo que esta sociedad nos ha querido vender.

Esa niña con su sonrisa risueña

que soñaba con volar

y jugaba a ser princesa.

Esa niña que,

tan joven y tan bonita,

cuantísima primavera tiene por dentro.

Qué hay que hacer para cerrarte los ojos y que te mires adentro,

que te olvides del mundo,

de las personas que te llevaron a esta sepultura.

Dime qué hay que hacer para acabar con esta mierda que te está consumiendo.

Cielo, ya sabes que yo nunca miento,

y solo un imbécil no te miraría como una flor que,

floreciendo,

fue,

es

y será

siempre

la más bonita.

Loreto Sesma

El poema de la semana

«Seguramente muchas cosas

buscan ser cantadas por mí:

lo que retumba sin palabras,

lo que afila la piedra en lo oscuro,

lo que a través del humo irrumpe.

Mis cuentas aún no tengo hechas

con el fuego, el viento y el agua;

así sucede que en mis sueños,

de pronto, se abren anchas puertas

ordenándome que siga el rastro

de la estrella de la mañana.»

Anna Ajmátova

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El poema de la semana

Un poco más y el sol se detendrá…

«Un poco más y el sol se detendrá.
Los espíritus del alba
soplaron en las conchas secas;
tres veces trinó el pájaro tres veces sólo;
la lagartija sobre la piedra blanca
se queda inmóvil
mirando la hierba requemada
allá donde se deslizó la culebra.
Un ala negra traza profunda muesca
arriba en la bóveda del azul —
mírala, va a abrirse.

Triunfal dolor de parto.»

Yorgos Seferis

El poema de la semana

El ángel ávaro

«Gentes de las esquinas
de pueblos y naciones que no están en el mapa
comentaban.
—Ese hombre está muerto
y no lo sabe.
Quiere asaltar la banca,
robar nubes, estrellas, cometas de oro,
comprar lo más difícil:
el cielo:
Y ese hombre está muerto.
Temblores subterráneos le sacuden la frente.
Tumbos de tierra desprendida,
ecos desvariados,
sones confusos de piquetas y azadas,
los oídos.
Los ojos,
luces de acetileno,
húmedas, áureas galerías.
El corazón,
explosiones de piedras, júbilos, dinamita.
Sueña con las minas.»

Rafael Alberti