El poema de la semana

Ulises

Besarte todavía, mientras en los cristales
una luz indecisa
anuncia la llegada de un día no previsto
en el que vivir juntos, pero esta vez a solas.

Prometerte en voz baja que ya nunca
me volveré a marchar —y que esta vez sea cierto,
porque ya no hay caminos
o perdí su recuerdo.

Saber, hermosamente,
que ya todo es mentira, y que no importa,
porque, después de la verdad, hay vida,
o, más allá de una verdad, hay otra.

Y aprender el amor que cabe en tanta ausencia.

José Cereijo

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