El poema de la semana

Octava

«Nunca pudimos entender
lo que más valía la pena:
ni las canciones que cantaba nuestra madre
ni los susurros lejanos en la noche.
solo a ti se te concede, poeta,
como si fuera un legado divino,
este inmenso balbuceo
símbolo de profunda grandeza.»

Nikolái Gumiliov 

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